Hay que hacer algo con el Departamento de Educación pero no desaparecerlo

Donald Trump está  en su embestida populista y ahora quiere eliminar el Departamento de Educación Federal. El quiere ahorrar dinero del gobierno y eso está bien. Pero su propuesta es extrema. 

Cómo maestro me opongo a cualquier cosa que atente contra el acceso a la educación. Pero como ciudadano entiendo que se está malgastando el dinero. Está probado que lo único que ha aumentado en el Departamento de Educación Federal ha sido el gasto pero no la eficiencia. Hay que hacer algo. Pero la solución para recuperar eficiencia no es eliminar sino reparar. 



La historia de la educación tiene varias fases. En un principio la familia inmediata era la que educaba a los hijos. Con el tiempo las instituciones religiosas asumieron ese rol que veían como un servicio. En EEUU las ciudades y luego los Estados vieron un interés en educar con el propósito de formar ciudadanos que fueran de utilidad. Entonces el gobierno federal decidió que quería aportar a la educación y se convierte en un actor dentro del programa educativo. 

Desde que que la educación fue acogida como un servicio del estado cada estado tenía sus departamentos de educación con sus reglas. Lamentablemente dependiendo del estado el acceso a la educación dependía de la raza y los recursos individuales. Es entonces cuando surge la idea de crear un departamento cuya misión fuera asegurar acceso igual a la educación y suplementar las carencias de los estados. En sus inicios el Departamento de Educación Federal comenzó como un suplemento del gobierno federal a los estados y se supone que siga así. Luego su misión toma un giro benefactor cuando se crean las becas para darle oportunidades a todos de poder seguir estudios superiores. Más adelante el Departamento tomo el rol de "policía" al velar que el acceso a la educación no se viera impedido por discrimen en la era de la segregación. 

Fue en los años 2000 que el Departamento de Educación asumió un rol que no le correspondía y comenzó el derroche de dinero. En ese entonces George Bush creó la Ley "No Child Left Behind" que tenía como intención garantizar que TODOS los estudiantes de escuelas públicas tuvieran un desempeño óptimo en su educación. Se convirtió  la educación en un producto estandarizado. En ese entonces se formalizaron las pruebas estandarizadas para medir a todos y esperar que todos fueran iguales académicamente. Eso choca con la realidad humana, no todos aprenden igual ni todos pueden ser buenos académicamente. Se creo un sistema de medición excesiva que a su vez llevó a crear otros programas para "remediar" las carencias en desempeño académico, se crearon programas, subprogramas para evaluar a los niños y también a los maestros. Ese gasto no era necesario e infló el presupuesto de la agencia de manera astronómica. La idea de que el desempeño académico óptimo es un derecho llevó a botar dinero en programas para elevar el aprovechamiento que de nada aprovechan. 

Ahora llega Donald Trump con su mentalidad de leñador a dar hachazos y quiere eliminar el Departamento de Educación. No hay necesidad de eso. La solución es sencilla, que vuelva al rol original que era el de garantizar el acceso a la educación y velar para que no se discrimine. Que desistan de la idea de estandarizar la educación. No hace falta estar midiendo constantemente a los estudiantes y mucho menos a los maestros pues el desempeño de un estudiante es en parte determinado por su genética (como dice el libro "The Bell Curve"), la ayuda que tenga en su hogar y el la calidad de la enseñanza. Pretender poner sobre los maestros toda la carga llevó al malgasto en la agencia. Hay que desistir de la idea de que el gobierno federal está para garantizar un buen desempeño académico. Eso será como la guerra contra la pobreza y la guerra contra las drogas. 

El Departamento de Educación Federal ciertamente hace falta. Hay un malgasto burocrático enorme y hay que controlarlo. Ahora hay que tomar en cuenta que el Departamento no es el mayor gasto en el Gobierno federal. Solo representa un 3% del presupuesto. Donald Trump quiere hacer ver como que el gasto es algo super enorme pero en realidad no lo es. El gasto mayor del gobierno federal se va en salud, seguro social y defensa y ya Trump trató de eliminar Obamacare y no pudo así que ahora a intentará hacerlo con el Departamento de Educación. 



La solución no es la eliminación sino una restructuración que de seguro envolverá una reducción en la burocracia y en gastos. Hay que dejar de ver la educación  como un gasto. La educación es una inversión en el futuro. Hay que regresar al Departamento de Educación a lo que originalmente era, un suplemento a los departmentos de educación estatales y un vigía de los derechos de los estudiantes. La tarea de facilitar el acceso a la educación superior por medio de becas también es algo sano y se debería reservar para los que tengan aptitudes para ello, no debe ser para todos sin control. 



https://www.realclearinvestigations.com/articles/2025/03/03/waste_of_the_day_education_spending_up_grades_down_since_2000_1094853.html

Comments

  1. De verdad que estás en una posición privilegiada para identificar lo que está pasando en la educación y hacer la nota.
    Saludos mi hermano

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