Muchas de las cosas que tenemos en la vida y la manera de cómo la vivimos tiene que ver en cómo manejamos o miramos el tiempo. El tiempo, es algo que pasa y nos pasa y mientras pasa podemos hacer de nuestra vida algo mejor o no, la decisión es nuestra.
Leí el libro de Phillip Zimbardo titulado La Paradoja del Tiempo. Debo decir que es uno de esos libros que me ha mejorado la vida. En el libro Zimbardo nos enseña primero que es esa percepción que tenemos del tiempo. Los humanos somos los únicos seres vivientes conscientes del tiempo. Tal vez por eso sufrimos tanto cuando nos damos cuenta de lo corto que és.
Algo que me fue muy útil del libro es que dependiendo de la perspectiva que tengamos es como nos sentiremos y como viviremos.
Hay dos formas de ver el pasado. La gente que lo ve de manera negativa vive lamentándose de decisiones pasadas. Son la gente que dice "si hubiera hecho esto o aquello". También hay gente que ven las cosas negativas que le pasaron en el pasado y viven lamentándose y culpando a su pasado por su presente. Por otra parte está la gente que ve el pasado de manera positiva. Recuerdan los viejos tiempos pero también viven pensado y celebrando triunfos viejos. En algunos casos consideran el pasado mejor que el presente y se quedan allá.
Ambas perspectivas tienen sus pros y sus contras. Es bueno mirar al pasado y recordar errores pero no para lamentarse sino para aprender de ellos. Por otra parte es bueno recordar los buenos tiempos y pasados logros pero no debemos dejar que eso nos robe la oportunidad de ver oportunidades en el presente.
Hay dos formas de vivir el presente. Hay quienes viven el presente de manera hedonisata. Son la gente que quiere disfrutar al máximo la vida. No se niegan nada. Buscan el placer y la diversión y no se preocupan por el futuro. Son como la Cigarra del cuento que vivía tocando su violín mientras las hormiga trabajaba. Por otra parte están los fatalistas. Para ellos la vida es trabajo, iglesia, familia y hacer cosas en todo momento. Para ellos la vida es algo que te pasa y no se puede cambiar nada. Viven para trabajar.
Ambas perspectivas tienen sus pros y sus contras. Si, hay que disfrutar de la vida y sacar tiempo para disfrutar pero no se debe hacer de eso el centro o la meta de la vida. La persona hedonista muchas veces choca con la realidad cuando en su búsqueda de la felicidad comienza a recibir las consecuencias de sus actos. Por otra parte auqneu hay que trabajar y ser responsable mucha gente ha aprendido a través de enfermedades y quiebreas que no se vive para trabajar sino que se trabaja para vivir. La clave es mantener un balance.
Hay dos formas de ver el futuro. Hay quienes viven pensando en que hay que sacrificar el presente para disfrutar el futuro. Son personas que viven todo el tiempo guardando o preparándose y nunca llegan a disfrutar el presente. Para ellos su vista está en la meta y buscan llegar a ella como dé lugar. Por otra arte están los transcendentales. Son gente que piensan en el futuro más allá, en la vida después de la muerte. Son gente que viven pensando en el cielo y las recompensas de la vida eterna. Buscan que sus acciones aquí los lleven a tener mejores cosas en la otra vida.
Ambas perspectivas tienen sus pros y sus contras. Es bueno trabajar y esforzarse pensando en una meta futura. Pero si a costa de prepararse para un futuro no disfrutamos el presente no viviremos felices. También es bueno pensar en el más allá y hacer las cosas pensando en las consecuencias eternas pero hay que evitar caer en santurronería o ascetismo. Hay gente que buscando prepararse para la vida en el más allá no viven acá e irónicamente una de las cosas que nos mandó Dios fue a amar al prójimo y el prójimo está aquí y ahora.
El libro de Zimbardo nos da una receta para manejar y disfrutar del tiempo, balance. Las seis perspectivas del tiempo son como ingredientes en una receta. Hay momentos en que es conveniente recordar y hay momentos en que es conveniente soñar. Hay que trabajar pero también disfrutar. Es bueno pensar en el futuro pero no despegar los pies de la realidad presente. Hay que saber que perspectiva usar y eso toma práctica y...tiempo. Lo importante es que no se debe pasar demasiado tiempo en el pasado, presente ni en el futuro. Estamos aquí y ahora y lo que podamos aprender del pasado nos sirve para el presente. Nuestros sueños del futuro también alimentan nuestro presente. Nuestro presente lo hacemos a cada momento y es algo que debemos tener en cuenta. El sabio Salomón lo dijo en Eclesiastés "Todo tiene su tiempo".
Es bueno hacer una instrospección y pensar en nuestro tiempo y como lo estamos viviendo. Es util identificar si estamos pasando demasiado tiempo en el pasado o en el futuro y buscar un balance y eso es algo que nos toca a todos. Si vemos el tiempo como una receta es importante mantener el balance de los ingredientes del pasado presente y futuro.

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