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La racionalización no es racional
Hace varios años atrás cuando estudiaba filosofía aprendí de un grupo de filósofos llamados sofistas. En realidad no eran filósofos sino maestros del arte de la retórica y el debate. Contrario a filósofos que tenían un fundamento para lo que decían los sofistas tomaban cualquier argumento y lo defendían creyeran en él o no. Muchos se ganaban la vida haciendo debates con filósofos de verdad. No se los consideraba maestros de la sabiduría sino profesionales del conocimiento y la elocuencia.
En el mundo del debate se intercambian ideas. Esas ideas se sostienen con argumentos y esos argumentos están formados de premisas. Así por ejemplo uno de los argumentos más clásicos es conocido como el argumento Kalam. Es un argumento usado para probar la existencia de Dios que dice:
1. Todo lo que comienza a existir tiene una causa.
2. El universo comenzó a existir.
3. Por lo tanto, el universo tiene una causa.
Otro argumento podría ser:
Todos los solteros no están casados.
Roberto no está casado
Roberto es soltero.
Un sofista tomaría el lado contrario del asunto y atacaría las premisas o las distorsionaría para que digan lo que no dicen. Así que por ejemplo para defender el punto contrario del argumento usaría una táctica de redefinición. Si el sofista quiere probar que Robert está casado a pesar de no tener esposa podría decir que estar casado es algo dependiente de lo que dice la sociedad y redefinirá el concepto de “casado”.
-Estar casado es estar comprometido.
-Roberto está comprometido con su trabajo
-Roberto no es soltero porque está comprometido con su trabajo así que está “casado” con su trabajo.
Lo de arriba parece un argumento tonto pero es una manera de ilustrar como los sofistas torcían conceptos para poder probar su punto y “ganar” un argumento. Hoy día lo hacen de otra maneras y con otros temas.
Los sofistas de antaño comenzaron a evolucionar y hoy se les conoce con otros nombres. A algunos se les llama abogados, políticos, evangelistas, profesores y otras personas con posiciones de influencia en la sociedad. La lista de arriba no es exhaustiva. Los sofistas de hoy día tienen muchas otras profesiones. Los sofistas de hoy día son los que tienen lo que le llaman en la calle “labia” tienen el don de la palabra. Les dicen “picos de oros”, “labiosos”, “palabreros”. Son gente que sabe manipular las palabras para probar su punto y convencer a otros. Muchos no son profesionales. Cualquier persona que en algún momento haya necesitado recurrir a torcer o modificar la verdad mediante la modificación de un argumento o sus premisas ha practicado el sofismo. Son esa gente que logra convencer a otros de que “donde dice ‘digo’ dice ‘Diego’”.
Hace varios años atrás yo fui un tipo sofista. Era un asiduo izquierdista y estaba convencido de lo que creía. Cuando entraba en un debate argumentaba hasta probar mi punto. A veces usaba argumentos con premisas válidas pero en otras recurría al viejo truco de las falacias lógicas. Si la persona no se daba cuenta me salía con la mía o si no se daba cuenta y no podía argumentar contra lo que yo decía yo “ganaba”. “Gané”muchas discusiones y debates en persona y en las redes. Me había convertido en un engreído que creía tener la razón siempre.
Pero un día una compañera maestra de apellido Rodríguez me dijo unas palabras que nunca voy a olvidar: Ella me dijo “Mr. Castro usted tiene un problema y es que usted es muy inteligente. Usted maneja bien la palabra y cuando no tiene la razón usted mismo se convence usando la retórica y convence a otros. Usted gana argumentos pero pierde amigos y pierde credibilidad porque va a tener la razón pero al precio de usar trucos retóricos.” Esa no fueron exactamente sus palabras pero ese fue el mensaje. En esencia me dijo que yo era un sofista.
Nunca olvidaré esas palabras. Ese día comencé a pensar si de verdad yo estaba engañándome a mí mismo. Luego de una introspección me di cuenta que sí, yo estaba siendo un sofista. Desde ese entonces comencé a colocar las fuentes de lo que usaba para razonar en mis post de mi blog y donde quiera que decía algo. De esa manera la otra persona o los que leyeran podían ver mi fuente y validar mi razonamiento. Muchas veces algunas personas me han refutado usando lo que publico y eso está bien. Yo no pretendo tener la razón ahora y en el proceso de debate se aprende y yo aprendo cuando me retan y me contestan con argumentos.
Racionalización
Y ya que estamos hablando de razonamiento vamos a hablar de una de las artimañas favoritas de los sofistas modernos, la racionalización que no es lo mismo que razonamiento. Hace un tiempo atrás conocí a una persona que tenía un podcast llamado Revolución Racional. Hice amistad con él porque veía que tenía buenas ideas pero luego me di cuenta que su forma de llegar a conclusiones no era a través del razonamiento sino de la racionalización y no es lo mismo razonar que racionalizar. Su página debía llamarse “Revolución Racionalizadora” porque racional no es.
Definiciones
Pero comencemos por las definiciones. ¿Que es razonar? Según los diccionarios, razonar, es exponer razones para explicar o exponer algo. ¿Que son las razones? Las razones son argumentos y demostraciones que se dan para apoyar algo. ¿Que es un argumento? Es una proposición que tiene el objetivo de convencer y está formado de premisas. ¿Que es una premisa? Una premisa es una proposición o enunciado que sirve como base para la formulación de una conclusión dentro de un argumento. Las premisas pueden ser verdaderas o falsas, y su validez determina la solidez del razonamiento.
¿Ahora que es racionalizar? El término se parece tanto a la palabra razonar que puede confundir y muchas veces ese es el objetivo. Racionalizar puede ser un proceso subjetivo y sesgado, donde se seleccionan argumentos y datos que apoyan prejuicios o ideas previas, ignorando aquellos que las refuten. Esta distinción es crucial para entender cómo se utilizan estos términos en la vida diaria y en la toma de decisiones.
El que razona usa argumentos y llega a una conclusión. El que racionaliza tiene una conclusión o una idea preconcebida y ajusta los argumentos para apoyar su idea. Si suena confuso es porque lo es y ese es el propósito. Una persona que razona habla y escribe coherentemente. Una persona que racionaliza aparenta tener coherencia pero en realidad está usando trucos retóricos y falacias disfrazadas para apoyar su punto de vista. El que razona solo presenta los hechos y deja que la gente llegue a sus conclusiones. El que racionaliza quiere tener siempre la última palabra. El que razona no necesita usar muchas palabras. El que racionaliza usa muchas palabras adrede para confundir y convencer al otro o a la audiencia de que tiene la razón porque muchas veces la gente confunde verborrea o grandilocuencia con intelectualidad.
El que razona usa la razón pero el que racionaliza termina siendo irracional pero como no todas las personas se dan cuenta se sale con la suya. El que razona es como el que hace ejercicios para hacer crecer sus músculos. El que racionaliza es como el que usa esteroides para hacer crecer sus músculos. El razonamiento tiene una buena intención, enseñar y fomentar el debate para llegar a conclusiones. La racionalización solo quiere ganar discusiones.
Hoy día en las redes sociales todos tienen una opinión. Hay quienes usan razonamientos y quienes usan la racionalización. Para el que no está entrenado es un poco difícil darse cuenta. Uno de los ejemplos claros de como se usa la racionailzación es en el debate sobre el aborto.
Veamos las premisas de quienes razonan:
La vida comienza en la concepción.
Un ser humano comienza a vivir cuando es concebido.
Terminar la vida de ese ser humano es matar.
El aborto es asesinato.
Si alguien quiere debatir las premisas anteriores tiene que probar con argumentos que las premisas no son válidas o presentar otras que tengan más validez.
Para derrotar las premisas de arriba hay que probar:
Que la vida no comienza con la concepción.
Que el ser vivo dentro del útero de una madre no es un ser humano y que no está vivo.
Que terminar la vida no es matar.
Muchos abortistas recurren a falacias como decir que el aborto es un “tema de salud” de la mujer”. Algunos llegan a decir que el feto es como un apéndice más del cuerpo y el aborto es como una extirpación cualquiera. He visto a algunos decir que como el feto no siente dolor no es asesinato. Algunos dicen que no se es ser humano hasta que se nace y que los derechos comienzan cuando nacen y si no nacen pues no se le viola ningún derecho.
Como ven los abortistas recurren a todo tipo de racionalización para evitar admitir que un feto es un ser humano vivo y que terminar su vida antes de tiempo es matar. Todos sus argumentos se centran en la deshumanización del feto para evitar que la gente no sienta empatía con el ser vivo y lo vea como una cosa.
Cuando alguien quiere racionalizar lo hace para calmar su conciencia o para sentirse bien. El que racionaliza no quiere la verdad, él piensa que ya tiene la verdad y sus racionalizaciones la validan. Una persona que razona es como un buen chef. Los argumentos a veces son como un plato de carne. Un buen chef no necesita echarle mucho condimento a su creación porque sabe sacar los sabores naturales mediante el manejo adecuado de la temperatura y el tiempo. El mediocre tiene que recurrir a condimentación excesiva y presentaciones visuales para compensar su desabrido plato.
El que razona tiene honestidad intelectual y también humildad intelectual. Piensa como Sócrates y está consciente de que “solo sé que no se nada”. El que racionaliza tiene pedantería. Piensa que sabe más que el otro y que sus innumerables premisas son prueba de su inteligencia. El que razona piensa como el Apóstol Pablo y ve a los demás “como mayores a sí mismo” (Filipenses 2:3). El que racionaliza se ve como maestro y sabio siempre. El que razona mira a los ojos de su interlocutor. El que racionaliza mira por encima del hombro.
El que razona conoce sus límites, los acepta y los respeta. El que racionaliza buscará justificar lo que sea y se presentará com experto en todo. Yo nunca olvido la parte de la novela “Crimen y Castigo” de Fiódor Dostoyevski cuando el personaje Raskólnikov intenta racionalizar su asesinato de Aliona Ivanovna, argumentando que su acción está justificada por su teoría moral de que ciertas personas tienen derecho a cometer crímenes por el bien de la humanidad. A medida que avanza la trama, Raskólnikov se enfrenta a una profunda angustia y culpa, lo que lo lleva a una lucha interna entre su teoría y la realidad de sus acciones. Nada justifica el asesinato pero mediante sus racionalizaciones Rashkolnikov pretendía justificarlo.
El problema del que racionaliza es que cuando no tiene la razón la inventa y luego la justifica racionalizando. Razonar y racionalizar suenan parecido pero son dos cosas totalmente distintas. Hoy día en las redes la mayoría racionaliza pero no razona. Cuando alguien está aferrado a una idea o ideología verá como bueno cualquier argumento a favor de lo que piensa aunque no haga sentido.
Razonar y racionalizar son polos opuestos. Razonar es el polo positivo.
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